martes, 31 de enero de 2012

¿A CUÁL REINO SERVIMOS?

1. ¿Por qué se ha amotinado las naciones, y los pueblos meditaron cosas vanas?
2. Se han levantado los reyes de la tierra, y se han reunido los príncipes contra el Señor y contra su Cristo.
3. Rompamos, dijeron, sus ataduras, y sacudamos lejos de nosotros su yugo.
4. El que habita en los cielos, se burlará de ellos el Señor.
5. Entonces les hablará en su indignación, y les llenará de terror con su ira.
6. Mas yo he sido por Él constituido Rey sobre Sión, su monte santo, para predecir su ley.
7. A mí me ha dicho el Señor: Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.
8. Pídeme, y te daré las naciones en herencia, y extenderé tus dominios hasta los confines de la tierra.
9. Los regirás con vara de hierro, y como a vaso de alfarero los romperás.
10. Ahora, pues, ¡Oh reyes¡, entendedlo bien: dejaos instruir, los que juzgáis la tierra.
11. Servid al Señor con temor, y ensalzadle con temblor santo.
12. Abrazad la buena doctrina, no sea que al fin el Señor se enoje, y perezcáis fuera del buen camino.
13. Cuando, dentro de poco, se inflame su ira, bienaventurados serán los que hayan puesto en Él su confianza.
14. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
15. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo II

lunes, 30 de enero de 2012

ANGELUS


 
V. El Ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
    Ave María.
 
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí, según tu palabra.
    Ave María.
 
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y hábito entre nosotros.
    Ave María.
 
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
    Amén.
 
Oremos:
            Te rogamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del Ángel hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesús Cristo, por su Pasión y su Cruz, seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.
 
Con Licencia Eclesiástica
  
Nota: Se recomienda rezarla y meditarla diariamente a las 12:00 horas, es corta, fácil y trae grandes beneficios para el mundo entero al unirnos a los ejércitos celestiales en este hermoso momento. 
A.L. 

domingo, 29 de enero de 2012

SER PROACTIVO



 
En el municipio de Colón, lugar del más alto índice de alcoholismo del estado de Querétaro, México, escuchamos esta conversación entre dos agricultores.
 
Uno afirmaba:
- Mi bisabuelo, y abuelo debían, mi padre, y todos mis amigos beben para divertirse y quitarse las tensiones, yo soy buen hijo de este pueblo y es normal que también beba.
 
Traducción: soy reactivo, culpo a mi abuelo, a mi padre, a mis amigos y a mi entorno, porque no quiero tomar la decisión de guiar mi vida y mi conducta e impedir que el alcohol controle mi vida. Me es más cómodo descargar mis responsabilidades sobre los otros y afirmar que ellos son los responsables de que yo sea alcohólico y de las consecuencias negativas que esto tiene.
 
El otro hermano comentaba:
-Me gusta mi pueblo, pero no estoy dispuesto a seguir cargando con vicios ancestrales, aunque muchos beban sin control incluso mis familiares; yo he decidido no ser alcohólico sino salir adelante con mi familia transmitiendo valores morales y dando educación a mis hijos.
 
Traducción: soy proactivo, soy responsable de mi propia vida; mi conducta ante el acohol está en función de mi propia decisión y no de las costumbres de mi familia y de mi pueblo. Además soy capaz de subordinar mis sentimientos a mis valores porque puedo descansar sin embriagarme, y tengo la iniciativa y responsabilidad de hacer que en mi vida progrese y no ser un borracho mantenido que destruye su familia.
 
* Qué significa ser proactivo
La palabra proactividad es muy común en el lenguaje de la dirección de empresas y significa, como hemos visto en la historia de los dos hermanos.
* somos responsables de nuestras propias vidas, como seres humanos
* nuestra conducta es fruto de nuestras decisiones y no de nuestras condiciones.
* podemos subordinar nuestros sentimientos a valores.
* tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.
Sólo si soy capaz de ser proactivo lograré vencer un ambiente donde la práctica de pecados capitales se ve como normal y no descargaré mi responsabilidad en el ambiente ni en los amigos que me rodean sino que sabré guiar mi vida de acuerdo a mi libertad interior de elegir.
 
* La libertad de elegir incluye cuatro privilegios que nos singularizan como seres humanos:
 
1. La autoconciencia: quién soy y cuál es mi meta en este mundo (corresponde con el primer pilar de la autoestima).
2. La imaginación: puedo ir con mi mente más allá de la realidad presente.
3. La conciencia moral: una profunda percepción interior de lo que es lo correcto o incorrecto, de los principios que gobiernan nuestra
    conducta y de cómo ser, en mi vida, congruente con ellos (corresponde con el tercero, quinto y sexto pilar de la autoestima).
4. Mi voluntad independiente: puedo actuar desde mi autoconciencia, libre de cualquier otra influencia exterior.
 
Estoy invitado a ser no reactivo sino proactivo y lo aplico a mi vida cristiana en este cambio de época.
 


Me pregunto y comparto:

- Digo las cuatro características de la proactividad.

- En mi vida diaria ¿soy más proactivo o reactivo?

  

Pbro. J. Manuel Pérez


sábado, 28 de enero de 2012

SANTO TOMÁS DE AQUINO


 
"Patrón de las escuelas y de las universidades católicas
 
Tómas nació entre 1924 y 1925 de familia, noble y rica, cerca de la abadía de Montecassino, a donde fue enviado por sus padres para recibir los primeros elementos de su instrucción. Algún año despúes se trasladó a la capital del Reino de Sicilia, Nápoles a una prestigiosa universidad. En aquellos años transcurridos en Nápoles, nació su vocación dominica. Con todo, cuando se revistió el hábito dominico, su familia se opuso a está elección y fue obligado a dejar el convento y a transcurrir algún tiempo en familia.
 
En 1245, ya mayor de edad, pudo retomar su camino de respuesta a la llamada de Dios. Fue enviado a París para estudir teología bajo la guía de otro santo, Alberto Magno. Alberto y Tomás estrecharon una verdadera y profunda amistad y aprendieron a apreciarse y a estimarse, hasta el punto de que Alberto quiso que su discípulo le siguiera también a Colonia, donde él había sido enviado por los superiores de la orden a fundar un estudio teológico.
 
Tomás de Aquino, en la escuela de Alberto Magno, llevó a cabo una operación de fundamental importancia para la historia de la filosofía y de la teología: estudió a fondo a Aristóteles y a sus intérpretes, procurándose nuevas traducciones latinas de los textos originales en griego. Tomás de Aquino mostró que entre la fe cristiana y la razón subsiste una armonía natural. Y está es la gran obra de Tomás, que en aquel momento de enfrentamiento entre dos culturas - ese momento en que la fe tuviera que rendirse ante la razón - mostró que ambas van juntas, que cuando aparecía la razón incompatible con la Fe, no era razón, y cuando parecía Fe no era Fe, si se oponía a la verdadera racionalidad; así creó una nueva síntesis, que formó la cultura de los siglos sucesivos.
 
Por sus excelentes dotes intelectuales, Tomás fue llamado a París como profesor de teología en la cátedra dominica. Aquí comenzó también su producción literaria, que prosiguió hasta su muerte, y que tiene algo de prodigioso: comentarios a la Sagrada Escritura, porque el profesor de teología era sobre todo intérprete de la escritura, comentarios a los escritos de Aristóteles, obras sitemáticas poderosas, entre las que sobresale la Summa Teológica, tratados y discursos sobre diversos argumentos. Para la composición de sus argumentos, era ayudado por algunos secretarios, entre ellos su hermano Reginaldo de Piperno, que le siguió fielmente y al que estuvo ligado por una amistad sincera y fraterna, caracterizada por una gran confianza. Esta es una característica de los santos: cultivaban la amistad, porque ésta es una de las manifestaciones más nobles del corazón humano y tiene en si algo de divino, como Tomás mismo explicó: "La caridad es la amistad del hombre con Dios principalmente, y con los seres que Le pertenecen" (II, q. 23, a.1).
 
Tomás tuvo un alma exquisitamente eucarística. Los bellísimos himnos que la liturgia de la Iglesia canta para celebrar el misterio de la presencia real del Cuerpo y de la Sangre del Señor en la Eucarístia se atribuyen a su Fe y a su sabiduría teológica.
 
Además del estudió y la enseñanza, Tomás se dedicó también a la predicación del pueblo. Y también el pueblo iba de buen grado a escucharle. Diría que es verdaderamente una gracia grande cuando los teólogos saben hablar con sencillez y fervor a los fieles. El ministerio de la predicación, por otra parte, ayuda a los mismos expertos en teología a un sano realismo pastoral, y enriquece de estímulos vivaces su investigación.
 
Los últimos meses de la vida terrena de Tomás permanecen rodeados de una atmósfera particular, diría misteriosa. En diciembre de 1273 llamó a su amigo y secretario Reginaldo para comunicarle su decisión de interrumpir todo trabajo, porque durante la celebración de la Misa había comprendido, a raíz de una revelación sobrenatural, que cuanto había escrito hasta entonces era solo "un montón de paja". Es un episodio misterioso, que nos ayuda a comprender no sólo la humildad personal de Tomás, sino también el hecho de que todo aquello que lleguemos a pensar y a decir sobre la fe, por elevado y puro que sea, es infinitamente superado por la grandeza y por la belleza de Dios, que nos será revelada en plenitud en el Paraíso. Poco después, Tomás murió, tras haber recibido el Viático con sentimientos de gran piedad.
 
La vida y enseñanza de Santo Tomás de Aquino se podría resumir en un episodio recogido por los antiguos biógrafos. Mientras el Santo, como era su costumbre, estaba en oración ante el crucifijo, por la mañana temprano en la Capilla, el sacristán de la iglesia, sintió desarrollarse un diálogo. Tomás preguntaba, preocupado, si cuanto había escrito sobre los misterios de la Fe cristiana era correcto. Y el Crucifijo respondió: "Tu has hablado bien de Mi, Tomás. ¿Cuál será tu recompensa?". Y la respuesta que Tomás dió es la que también nosotros, amigos y discípulos de Jesús, quisiéramos decir siempre: "Nada más que a Ti, Señor¡".
 
La profundidad del pensamiento de Santo Tomás brota - no lo olvidemos nunca - de su Fe viva y de su piedad fevorosa, que expresaba en oraciones inspiradas, como esta en la que pide Dios: "Concédeme, te ruego, una voluntad que te busque, una sabiduría que te encuentre, una vida que te agrade, una perseverancia que te espere con confianza y una confianza que al final llegue a poseete". "
 
 
Audiencias de S.S. Benedicto XVI
Periódico Sagrada Familia

viernes, 27 de enero de 2012

Padre Hágase tu voluntad en mí


No reces para que tu voluntad se cumplida, ya que posiblemente no concuerde del todo con la voluntad de Dios. Debes rezar tal como te fue enseñado, diciendo: Hágase tu voluntad (1)  en mí.  Y en toda situación pide siempre la misma cosa, que se haga su voluntad. Porque Él quiere el bien y lo que beneficia a tu alma. Tú sin embargo, no deseas esto para nada.
 
 
(1) Mt 6, 10.
Autor: Nilo el Asceta

jueves, 26 de enero de 2012

Dar


¿QUÉ LE DARÉ AL SEÑOR POR TODO LO QUE ME HA DADO?  Sal 115,3
 
 
"El principio de tu provecho según Dios, debes extraerlo, ¡Oh hijo¡, de lo siguiente: debes considerar, sin olvidar jamás, con perenne memoria en inenturrumpida meditación, todos los divinos dones y beneficios pasados y presentes del Dios amante de los hombres que te fueran concedidos para la salvación de tu alma. No suceda que, envuelto por el olvido del mal, o por descuido, te olvides de los muchos y grandes beneficios, transcurriendo tu tiempo inútilmente y sin gratitud. Estos recuerdos incesantes son como un aguijón que azuza el corazón, empujándolo hacia la confesión, hacia la humildad, a dar gracias con el alma arrepentida, actuando con celo, devolviendo en cambio al Señor buenos modos y costumbres, y toda virtud según Dios, meditando siempre, en la conciencia un puro sentir de la palabra profética." "¿Qué le daré al Señor por todo lo que me ha dado? "
 
Marcos el Asceta

miércoles, 25 de enero de 2012

LOS DONES Y VIRTUDES DEL ESPÍRITU SANTO

 
 
"... un DON, es un regalo gratuito que Dios nos da al ser humano al ser bautizados en el nombre de su Santísima Trinidad.
podría decirse que el Señor nos ama tanto, que quiere adornarnos con sus dones para embellecernos.
 
Los dones del Espíritu de Dios, no son para encerrarse bajo llave y olvidarse de ellos. Si el Señor nos ha favorecido con ellos es para cultivarnos, y después hacer que estos florezcan en nosotros en virtudes, que nos ayudarán a creer en el amor de Dios, en la caridad a nuestros semejantes y en el cuidado de todas las obras que nos ha dado para nuestro beneficio, ya que dependemos de la naturaleza para sobrevivir en nuestras necesidades.
 
Las Virtudes infusas que recibimos de Dios, como un regalo, son la Fe, la Esperanza y la Caridad. La Fe, es una luz sobre-natural que nos hace creer en Dios, sin verlo. La virtud de la Esperanza nos lleva a esperar en las promesas de Dios, para después de nuestra muerte. También nos alienta en los momentos díficiles de nuestra vida, para perseverar, hasta el fin, en su gracia divina. La Caridad, es la virtud que nos perfecciona y nos asemeja a Dios, porque "Dios es Amor" 1 Jn. 4,16, y se complace en todos los que practican la caridad, porque esa virtud nunca pasará, sino que viviremos eternamente, extasiados amando a Dios. Por eso, y con justa razón dice San Pablo: "La más excelente es la Caridad". 1 Co 13, 1-13.
 
Para quienes esperamos en las promesas de Dios, es muy recomendable, pedirle que aumente su amor en nosotros, ya que del grado de amor, con que hayamos amado a los demás, dependerá nuestra felicidad en el cielo.
 
Existen otras virtudes que son fruto de los dones del Espíritu Santo y que ya hemos mencionado antes, estas se adquieren a base de la práctica constante con ellas, es decir, si queremos ser generosos, debemos practicar esta virtud hasta hacerla nuestra; si queremos ser pacíficos, tenemos que esforzarnos a morir a nosotros mismos, para conservar la paz con los demás.
 
Vale la pena practicar las virtudes en nosotros mismos porque sólo así el Señor habitará en nuestra alma."
 
 
Autor: Hermana María de Nazareth Kuri Trad, O. S. B.