domingo, 5 de enero de 2014

FIESTA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR




"Alégrense, querídisimos hermanos en el Señor; de nuevo les digo: alégrense, ya que en breve espacio de tiempo, después de la solemnidad del Nacimiento de Cristo, ha brillado la fiesta de su manifestación, y el mismo Jesús a quien en aquel día a luz la Virgen, hoy lo ha conocido el mundo. El Verbo hecho carne dispuso de este modo el origen de su aparición entre nosotros: que, nacido Jesús, se manifestara a los creyentes y se ocultara a sus perseguidores. Por eso ya desde entonces los cielos publicaron la gloria de Dios, y la voz de la verdad se extendió por toda la tierra, cuando, por una parte, el Éjercito de los Ángeles se mostraba para anunciar el Nacimiento del Salvador, y, por otra, la estrella conducía a los Magos para que le adoraran. Así se verificó que desde Oriente hasta Occidente resplandeciera el nacimiento del verdadero Rey, ya que, por medio de los Magos, los reinos de Oriente conocieron la verdad de los sucedido y no quedó oculto al imperio de los romanos. La crueldad de Herodes, pretendiendo dar muerte en su cuna al Rey que le infundía sospecha, contribuía, sin pensarlo ni quererlo, a esta difusión de la Fe. Mientras Herodes se dedicaba a cometer un crimen, detestable y procuraba, por la matanza de los Inocentes, deshacerse de aquel Niño para él desconocido, la fama de esta matanza publicada por todas partes del Nacimiento del Rey de los Cielos. La nueva se difundió tanto más pronto y con tanto mayor prestigio cuanto más increíble fue la señal prodigiosa del Cielo y más cruel la impiedad del perseguidor. Entonces también el Salvador fue llevado a Egipto, para que aquellos pueblos, entregados a los antiguos errores, se dispusieran, mediante una gracia oculta, a recibir su próxima salvación, y para que, aun antes de rechazar las viejas superticiones, ofreciera ya aquel país morada a la Verdad. Justamente, amadísimos hermanos, es honrado en el mundo entero con una dignidad especial este día consagrado por la manifestación del Señor. Por eso debe brillar en nuestros corazones con un resplandor especial para que veneremos el orden de estos acontecimientos no sólo creyendo, sino también entendiéndolos. Cuántas gracias debemos dar al Señor por la iluminación otorgada a los paganos, lo muestra la misma ceguera de los judíos. ¿Qué hay tan ciegos y tan extraños a la luz como estos sacerdotes y escribas de Israel? a las cuestiones de los Magos, a la pregunta de Herodes sobre el testimonio de la Escritura acerca del lugar donde había de nacer Cristo, respondieron con el oráculo prófético lo mismo que indicaba la estrella en el Cielo. Ésta, ciertamente, habría podido conducir a los Magos con sus indicaciones, como lo hizo enseguida, hasta la cuna del Niño, dejando a un lado Jerusalén; pero no sin motivo, para confundir la dureza de los judíos, fue conocido el nacimiento del Salvador no sólo por el camino que mostraba la estrella, sino también por la declaración de los mismos judíos. Así pues, la palabra profética pasaba ya a los paganos para instruirlos y los corazones de los extraños se disponían a conocer a Cristo anunciado por los antiguos oráculos. Los judíos infieles, por el contrario manifestaban con sus labios la verdad, pero guardaban la mentira en su corazón. Rehusaron conocer, en efecto, con sus ojos lo que habían indicado por medio de los Libros santos; de modo que no adoraron al que se humillaba en la debilidad de la Infancia y crucificaron más tarde al que resplandecería por el poder de sus obras."

San León Magno, Homilía 2, 1-2 

viernes, 3 de enero de 2014

EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS



"Que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra, en los abismos; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios padre (Flp 2,10-11)."

EL CORDERO DE DIOS QUE QUITA EL PECADO

"A Juan el Bautista le cuesta trabajo reconocer al Mesías.  Sí, él que se ha pasado la vida esperándolo, queda desconcertado por la humildad, la pequeñez del rostro de Dios.  San Pablo meditará asombrado el anonadamiento de Jesús que se anula por amor.  Confundido con los demás penitentes, en la cola, para recibir un bautismo de perdón de los pecados que no ha cometido, pero de los que quiere sufrir las consecuencias, Jesús abiertamente manifiesta su deseo de unión profunda, de solidaridad total con la humanidad que anhela salvar.  Finalmente Juan lo reconoce cuando lo ve venir a su encuentro, y lo señala como un cordero que carga con el pecado, como una víctima que lo apuesta todo, la vida misma por amor hasta la consumación total.  Así también nos ocurre a nosotros: el Señor se nos acerca en los modos y tiempos que no esperamos, obligándonos a dejar nuestras falsas ideas que tenemos de Dios, y así encontrarlo en la pobreza desconcertante de la humanidad penitente.  El humilde nos sale al encuentro en el despojo de una Navidad que nosotros hemos construido llena de ruidos, falsa e hipócritamente triunfal.  El Niño es, ya desde ahora, un signo de contradicción , enseguida perseguido, crucificado.  Acogerlo significa abrazar la desconcertante lógica divina:  la humildad de Dios."

Misal Diario Pan de la Palabra

jueves, 2 de enero de 2014

GRACIAS PADRE POR ENVIARNOS LA LUZ DE TU ESPÍRITU, TE SUPLICAMOS HAZNOS DÓCILES A ÉL.



VEN, ESPÍRITU CREADOR
Ven, Espíritu Creador, 

visita las almas de tus fieles 
y llena de la divina gracia los corazones, 
que Tú mismo creaste.
Tú eres nuestro Consolador, 
don de Dios Altísimo, 
fuente viva, fuego, caridad 
y espiritual unción.
Tú derramas sobre nosotros los siete dones; 
Tu, el dedo de la mano de Dios; 
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. 
Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones; 
y, con tu perpetuo auxilio, 
fortalece nuestra débil carne. 
Aleja de nosotros al enemigo, 
danos pronto la paz, 
sé Tú mismo nuestro guía, 
y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo. 
Por Ti conozcamos al Padre, 
y también al Hijo;
y que en Ti, Espíritu de entrambos, 
creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre, 

y al Hijo que resucitó, 
y al Espíritu Consolador, 
por los siglos infinitos. Amén.

V. Envía tu Espíritu y serán creados.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. 
R. Amén.

Con licencia eclesiástica

miércoles, 1 de enero de 2014

FIESTA DE MARÍA MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA



"La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de "María Madre de Dios". Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: "María, Madre de Dios".
Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener.
Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.
Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: "La Madre de Dios es también madre mía". Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: "He ahí a tu madre", ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?
Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.
Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios". Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".
El título "Madre de Dios" es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.
Los santos muy antiguos dicen que en Oriente y Occidente, el nombre más generalizado con el que los cristianos llamaban a la Virgen era el de "María, Madre de Dios"."

Misioneros Oblatos

viernes, 4 de octubre de 2013

PADRE, HAZ DE MI UN INSTRUMENTO DE TU PAZ¡


"Habituado a las fiestas, Francisco se va retirando del bullicio del mundo y trata de reencontrar en el fondo de si mismo al Señor que se ha manifestado de manera tan inefable. A su búsqueda, Dios responde con visitas cada vez más frecuentes, cuya dulzura da a Francisco el gusto por esos encuentros y lo *atrastra* a una vida de oración."  ¿Seguimos las huellas de Cristo?



ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASIS

Oh Señor, hazme instrumento de tú paz.
Donde hay odio, que yo lleve el Amor.
Donde hay ofensa, que yo lleve el Perdón.
Donde hay discordia, que yo lleve la Unión.
Donde hay duda, que yo lleve la Fé.
Donde hay error, que yo lleve la Verdad.
Donde hay desesperación, que yo lleve la Esperanza.
Donde hay tristeza, que yo lleve la Alegría.
Donde están las tinieblas, que yo lleve la Luz.
Oh Maestro, haced que yo no busque tanto:
Ser consolado, sino consolar.
Ser comprendido, sino comprender.
Ser amado, sino amar.
Porque:
Es dando, que se recibe.
Perdonando, que se es perdonado
Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.


"...Si tomas la costumbre de recitar esta oración despacio cada día, iras siguiendo los pasos para lograr un verdadero crecimiento espiritual. Al leerla, te sentirás identificado con su contenido y te darás cuenta de que existe algo dentro de ti que te atrae hacia esos sentimientos. Ciertamente, todos tenemos esa capacidad de entrega y amor hacia los demás, pero necesitamos alimentarla y desarrollarla. No es fácil porque, al mismo tiempo, también habita en nuestro interior otra fuerza que nos hace ser egoístas y dependientes de todo lo que nos rodea. Tenemos tendencia a pedir: que nos consuelen, que nos amen, que se nos haga justicia... a ese Dios que buscamos fuera de nosotros y a los que nos rodean y no nos damos cuenta que todo cuánto necesitamos está dentro de nosotros mismos. Que la verdadera plenitud la tenemos cuando nos anulamos y nos hacemos instrumentos de ese Dios Padre que actúa a través nuestro con toda su fuerza y se manifiesta en el consuelo, el perdón y el Amor hacia los demás. Para ello, tenemos que desprendernos de todo lo que nos impide realizar ese encuentro; olvidarnos de nosotros mismos, despojarnos de todo lo superfluo para dejar que Él se haga presente y, a través suyo, podamos hacer que la oración de San Francisco sea una realidad en nuestros corazones.
Aprendamos lo que es verdadera humildad, ya que sólo desde ella, podremos conseguir que Él habite en nosotros y nos enseñe esta filosofía de vida que nos marca el camino de la plenitud con Él.
Si nos acostumbramos a recitarla diariamente con fé, lograremos integrarla en nuestra vida y a hacerla nuestra. De esta forma, nos iremos trasformando y seremos conscientes de la presencia de ese Dios, a quien llevamos dentro, disfrutando, con maravilloso asombro, este increíble encuentro."
Pi
AHORA, MIESNTRAS ESCUCHAS EL SIGUIENTE CANTO, TE INVITO HERMANO A CERRAS LOS OJOS, A REFLEXIONAR Y CONSAGRAR TU SER EN LA PAZ DE NUESTRO ABBA-PADRE